Cata Viel

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En un mundo donde todo exige inmediatez, aprender a detenerse se convierte en un acto de poder.
El silencio, ese espacio donde no hay ruido ni exigencias, es donde tu mente y tu alma pueden encontrarse de nuevo.

Muchas mujeres sienten que deben “hacer más” para sentirse valiosas.
Pero en el silencio sucede lo contrario: descubres que no necesitas hacer tanto… solo estar.
Estar contigo, con tus pensamientos, con tus emociones, sin huir de ellas.

El silencio no es vacío, es presencia.
Es el lugar donde escuchas lo que tu cuerpo necesita, lo que tu intuición susurra y lo que tu verdad te pide.

Practicar el silencio —aunque sea unos minutos al día— puede ayudarte a reconectar con tu centro.
A calmar el ruido de la mente y abrir espacio a nuevas ideas, claridad y dirección.

🌿 A veces, el paso más valiente no es hablar… sino escuchar.

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